¿QUÉ ES EL CINE?

Enrique Castro Ríos
  • Campesino, cazador, mosquetero, plano general. País Dogón, Malí, 1990. © Enrique Castro Ríos
  • Campesino, cazador, mosquetero, plano medio abierto. País Dogón, Malí, 1990. © Enrique Castro Ríos
  • Campesino, cazador, mosquetero, primer plano abierto. País Dogón, Malí, 1990. © Enrique Castro Ríos
  • Gran gran plano general desde caverna, País Dogón, Malí, 1990. © Enrique Castro Ríos
  • Gran plano general de árbol, País Dogón, Malí, 1990. © Enrique Castro Ríos

La pregunta, que atormenta a pensantes y practicantes de este medio por igual, que tituló los escritos del fundamental teórico de cine André Bazin y que al momento enfrenta a montros como Scorsese y Loach contra los superhéroes en leotardos de Marvel, retumba en mi cabeza como la campana recién fundida de Andrei Rubliev[1]

Mil años atrás, viviendo otra vida, asistí al cortometraje Un Certain Matin[2] (Cierta mañana, Burkina Faso 1991) de Fanta Régina Nacro, que toma lugar en el Altiplano Mossi de Burkina Faso en África Occidental, al sur de la hermosa Malí de mis recuerdos; Malí, donde tuve el honor de vivir seis breves semanas a un año de la breve pero brutal Invasión de EEUU a mi Panamá, cuando la crisis climática parecía distante y Al Qaeda en el Sahel impensable. En el cortometraje de Fanta un campesino llamado Tiga —como tantas otras personas que conocí en Bámako y en el país Dogón, que a la vez que campesinås[3] o pastorås eran también artistas— sale una mañana a trabajar, perfectos y antiquísimos mosquete y cuerno de pólvora al hombro. Tras interminables salutaciones y apretones de mano con sus amigos y luego de toparse una o dos señales de mal agüero, Tiga llega a su taller, la sombra de un árbol; allí recuesta su mosquete y retoma la creación de un juego de sillas de madera con herramientas que seguramente él mismo ha fabricado. El tiempo transcurre perezosamente; las manos de Tiga tejen hábiles las fibras vegetales que sujetan la madera; las sillas toman forma.

De repente, ¡gritos! Por un campo vecino una mujer corre aterrada, perseguida por un hombre que blande amenazante su machete. Tiga salta y agarra su mosquete, pero antes que logre disparar mujer y extraño se detienen, dan media vuelta y regresan cabizbajos por donde vinieron. Lentamente, nuestro héroe vuelve perplejo a su trabajo; más perplejo se vuelve cuando frenética persecución y tranquilo retorno ocurren de nuevo sin que él tenga tiempo de reaccionar. Finalmente, la carrera se repite una vez más y cuando el violento extraño está a punto de partir a la aterrada mujer en dos, ¡BUM!, Tiga lo detiene con la tronante descarga de su mosquete. “¡CORTE!” grita una voz en francés al lado de una gran cámara de cine escondida al fondo del campo y un enjambre de técnicos franceses y burkineses corren hacia el herido. Nuestro héroe cae en cuenta que desde su realidad —en la cual un mosquete de más de 300 años todavía es un arma de uso diario— le ha disparado a un actor por salvar una vida ficticia en peligro. “¡TIGA, HUYE!” Puedes imaginarte los gritos de las audiencias que dialogan con la frágil imagen reflejada en las telas desde Uagadugú hasta La Habana.

Esa noche, nuevamente dentro de esa matrioshka[4] que es el cine, luego que el dos veces actor[5] ha sobrevivido la extracción de una bala inexistente y que la ficcional policía ha entendido que no hubo mala intención en los actos del, al final, también ficticio Tiga, el pequeño hijo de nuestro héroe, creo recordar, lo encuentra escondido en el tronco hueco de un baobab cual matrioshka humana, valga la redundancia. Avisándole que ya no corre peligro, y honrando sin saberlo a André Bazin, el niño le pregunta, Papa, qu’est-ce que le cinéma?”

¿Qué es el cine? Mi memoria es traicionera y obviamente la pregunta debió ser hecha en el mòoré de los mossi y no en uno de los idiomas de Imperio, según el icónico cineasta brasileño Glauber Rocha.[6] Pero la inquietud persiste. ¿Qué es el cine? Y en coro respondemos, ¡el cine es vida! El cine y el cinema, del griego antiguo kinein, mover, movimiento, kinema, es la capacidad de mover una imagen para conmover el alma, de infiltrarte por dos de tus sentidos para que te sumerjas en y sientas las mil percepciones y diez mil contradicciones de un personaje. El cine es esculpir el tiempo, en palabras del cineasta Andrei Tarkovski, para habitar por unos instantes la vida de Tiga, nuestro mosquetero confundido, como también la de su pequeño que lo rescata, inquisitivo y preocupado. El cine es una invitación a vivir la vida de los otros, idealmente para aprender, reflexionar, cuestionar, crecer… Pero no nos engañemos: el célebre director estadounidense D. W. Griffith,[7] apólogo de la Confederación y su esclavismo, y la brillante directora y propagandista nazi Leni Riefenstahl,[8] entre muchås otrås cineastas profundamente comprometidås con “el lado [realmente] oscuro de La Fuerza”, por citar un acercamiento cinematográfico híper lite a estos temas, también nos enseñaron que el cine puede nutrir nuestros peores instintos, justificando brutales injusticias y promoviendo genocidios. “Menos pior” como habrían dicho mis antepasados campesinos, pero aún así en la autopista de diez carriles al manicómio de os cegos malvados, parafraseando a Saramago, el mal cine puede fomentar representaciones negativas “sin querer queriendo”; en el caso de lo que critica Fanta Régina Nacro en su Cierta mañana, las visiones post coloniales de un noir africain que aterroriza machete en mano a una mujer, sin más razón que por ser africanos subsaharianos. Queda entonces en nosotrås aprender a ver cine y aprender del cine, como queda también en nosotrås aprender de la vida para aprehender la vida.

Enrique Castro Ríos
enrique@iffpanama.org

Agradezco el apoyo de Beti Ellerson, directora del Centre for the Study and Research of African Women in Cinemahttp://africanwomenincinema.blogspot.com; y de Katherine Zien, Profesora Asociada, Departmento de Inglés, Universidad de McGill, https://www.mcgill.ca/english/staff/katherine-zien

[2]  https://www.unifrance.org/film/11382/un-certain-matin, https://www.africanfilmny.org/2012/a-certain-morning-un-certain-matin/
[3]  En esta torpe búsqueda por un idioma inclusivo, en la que la tan de moda “x” me suena visualmente a error y censura, propongo por ahora la “o” noruega, que se escribe “å”.
[4]  https://es.wikipedia.org/wiki/Matrioshka
[5]  Actor que interpreta a un actor en un filme que interpreta a un filme.
[6]  Véase su Der leone have sept cabeças, http://ficcifestival.com/pelicula.php?p=XG3C6fwm3mdo9egB1nwASvgCXG3C6fwm
[7]  https://es.wikipedia.org/wiki/D._W._Griffith, https://www.britannica.com/biography/D-W-Griffith
[8]  https://es.wikipedia.org/wiki/Leni_Riefenstahl , https://encyclopedia.ushmm.org/content/en/article/leni-riefenstahl