CANCHA LARGA: CINE ES... ALQUIMIA Y BRUJERÍA

Enrique Castro Ríos

 

CANCHA LARGA consiste en conversaciones detalladas con cineastas sobre su trabajo y sus influencias, en este caso con Mauro Colombo, director de Tierra adentro
 
LOS ÉNFASIS EN NEGRITA Y MAYOR TAMAÑO TIPOGRÁFICO, ASÍ COMO LAS ACLARACIONES ENTRE [ ], SON DE ENRIQUE CASTRO RÍOS. LOS ÉNFASIS EN CURSIVA PRETENDEN EMULAR LOS ÉNFASIS EN LA VOZ DE MAURO COLOMBO.
 
 

Enrique Castro Ríos: ¿Quién es esta selva que es Mauro Colombo? ¿De dónde vienen tus ríos, tus árboles?

Mauro Colombo: Quién soy yo. [Ríe]. Bueno, a ver. Nací en el norte de Italia, en Varese, la primera ciudad donde nacen los Alpes. Ahí empieza como la primera montañita. Ahí está mi ciudad, a cincuenta kilómetros de Milán.

Y vine a Panamá hace diez años. Yo hacía documentales, ya en Italia estaba haciendo documentales hace rato. Empecé como a los 27, 28 años, hice un documental sin saber nada, con cámara y todo, y me gustó mucho el proceso.

Entonces empecé a ir donde alguien que estaba haciendo [documentales] para aprender, y ahí empecé a hacer investigaciones para series documentales, a aprender un poco de todo, haciendo de todo: de asistente, de investigador, de director, de todo. Y cuando llegué a Panamá, la primera persona que encontré fue Abner Benaim, con quien tuve una buena sinergia, y de ahí en pocos meses me fui directamente a la Comarca Ngäbe-Buglé, en Chiriquí, en San Félix, porque le comenté a Abner que yo quería hacer algo sobre el problema de la minería: “Quiero averiguar estas cosas.” Entonces Abner me dijo, “¿Por qué no vas [a la Comarca Ngäbe-Buglé], donde está pasando lo mismo?” Y dije, “Bueno, voy.”

Entonces fui allá, con el contacto de Paco Gómez Nadal, un periodista español. Y ahí me quedé días, mucho tiempo, hasta que en un momento [febrero de 2012] las manifestaciones que hicieron los [indígenas] ngäbe-buglé fueron bastante fuertes. Cerraron las calles, llegaron los SENAFRONT [Servicio Nacional de Fronteras, policía paramilitar con el mandato de proteger las fronteras de Panamá]. Pasaron muchas, muchas luchas de calle... Y yo estaba grabando bastante, me quedé mucho tiempo allí. Después [el gobierno de Panamá] expulsó a Paco Gómez Nadal del país. Yo estaba ahí y no sabía qué pasaba, qué estaba pasando. Así que me quedé ahí.

Así fue cómo empecé
a encontrar una fascinación por la tierra:

... conocer esta parte de los indígenas ngäbe-buglé, conocer esta fuerza que ellos estaban teniendo para luchar contra la minería, por su pueblo, me impactó muchísimo. Porque vi de todo, desde los hombres a los niños a los viejos en la calle, luchando. ¡Qué fuerza! En Italia o en Europa o en el resto del mundo no pasan estas cosas, que todo un pueblo, de verdad, se [toma] la calle. Y ahí, la verdad, es que fue el momento donde sentí algo como una curiosidad fuerte por Panamá. Una fascinación.

En ese tiempo, yo estaba desarrollando este documental [Tierra adentro], quería hacer algo más específico sobre el ambiente, y lo que era Panamá en sí misma, ¿verdad? Porque Panamá es un lugar chiquito pero pasa de todo al mismo tiempo.

Me está fascinando todo eso, pero tampoco sabía cómo llegar a esta conclusión, cómo llevar el tema a un documental y poder hacerlo de verdad. Porque la minería [se me] estaba quedando un poco corta, porque después de las manifestaciones, no estaba pasando nada más.

En el marco de los años, empecé a hacer muchas expediciones con Rick Morales,un guía de acá de Panamá, y con Beatriz Schmitt, que trabaja en el PNUD [Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo], y con ellos empecé a hacer como muchas, muchas expediciones en el Darién, [...] conociendo un poco más, y empecé a filmar mucho en el Darién. Hasta que en un punto, en un momento, después de una expedición de doce días que fue súper, súper linda en el Tapón del Darién, ahí, regresando a casa empecé a editar...

... y me di cuenta que había como un misterio ahí.
Había algo que me estaba llamando la atención...

No sabía qué era, era como “Bueno, hay algo acá que no sé qué es”, como [si] la selva me estuviera presentando algo que, claro, la naturaleza es toda hermosura, pero hay como un misterio. Como una sensación de vacío, como que no sabes cómo agarrarlo, y de plenitud también. Un poco de vacío y de plenitud al mismo tiempo.

Y empecé a editar una parte muy chiquita, de Rick hablando, y después puse la cámara-trampa de Ricardo Moreno [ambientalista miembro de la Fundación Yaguará Panamá para la conservación de jaguares]. Y a estas imágenes empecé a ponerles un sonido que me gustaba. Entonces, con esta pieza central, [me dije]:

“Ok. Aquí empieza mi documental. Vamos a ver…”

Y empecé a recolectar todo mi material en historias que había estado teniendo. Porque había grabado a los campesinos quemando. Había grabado a un curandero como el que hay en la película. Entonces empecé a darles una estructura...

... y vi que había un cuento
donde el protagonista era la selva.

Y de ahí, claro, fui a producir más cosas, como, “Ok. Me gustaría ver a estos.” Entonces fui a grabar, por ejemplo, a Melinda, la misionera; a Hermel López [el ambientalista]. Y por ejemplo, la parte de los migrantes, estaba haciendo otro trabajo, [...] grabamos esto por el otro trabajo y después se quedó en mi documental también. Y eso fue de todo un poco el proceso.

ECR: Entonces fue un proceso muy orgánico. No fue algo que tenías planificado.

MC: Yo siento que no, fue  un proceso... Bueno, no sé, siempre lo pienso:

¿Cómo se hace un documental?
¿O qué es, qué significa hacer un documental?
¿Y por qué se hace un documental?

Bueno, no tengo las respuestas. Yo me acuerdo, cuando estaba más chiquito, que todo me fascinaba, ¿no? Decía, “¡Eso es un documental!” Llegaba un amigo y yo decía, “¡Hagamos un documental!” Todo era para hacer un documental. Y ahorita, no todo me llama la atención, y también, lo que me llama la atención, no [necesariamente] lo siento mío, no siento que me está llamando. Como, “Ok, es linda la historia, pero no me causa curiosidad”, como que no me está llamando adentro, como, “Es algo que quiero explorar…” Porque yo siento que el documental, más que un fin, es un instrumento, ¿no?, para investigar, para explorar más que todo, más que investigar, porque parece periodístico, “investigar”.

[El documental] es más una exploración que tú haces,
afuera y adentro de ti mismo, a través de
este lenguaje visual que es el documental.

Entonces es un poco eso, como que [me] digo, “Me está gustando mucho este modo de [trabajar]”... Primero porque me da menos ansiedad. El trabajar con un sentido, “Bueno, me están pasando estas cosas, me causa mucha curiosidad, quiero explorarlo,” me da mucho menos ansiedad que pensar, “¡Tengo que hacer un documental sobre este tema!” Porque [lo segundo] lo siento un poco distante de lo que soy yo. Es como que estos temas están allá, como “¡Ah, tengo que entrar en estos temas!” Pero, ¿por qué tengo que entrar? ¿Cuál es la razón? ¿Para hacer una buena película? Puede ser una buena razón pero yo me siento mejor, o me siento más en mi camino, vamos a decirlo así, si algo empata conmigo y siento... 

“Bueno, quiero explorarlo.” 

Porque voy empezando dentro de mí mismo un proceso. Y el documental va a manifestar este proceso.

ECR: Y eso se siente mucho en Tierra adentro. Se siente mucho que el documental es un camino. Más que un fin, más que el punto de llegada.

MC: Sí, yo pienso que sí, la verdad es que yo, cuando estaba haciendo el documental, no había, no tenía ese sentimiento: “¡Ah, tengo que hacer un documental, terminarlo, pues quiero presentarlo al Fest-...” [Más bien] dije, “Eso viene como viene. Esto viene porque está llegando.” ¿No? Pero en realidad el proceso con la selva fue un proceso que empezó cuando llegué a Panamá, [incluso] un poco antes, pero fue todo un proceso personal que tuve por la selva, no solamente en Panamá, también en Perú, en Ecuador,

... y fue un camino personal.
Fue un camino muy personal.

Y pienso que todo este camino personal llegó, pudo manifestarse a través del cuento de Tierra adentro, donde hay una parte que se explica [...] esta parte filosófica o de camino personal. Por ejemplo, yo lo puse todo después de la ceremonia del curandero, donde hay toda la parte de música con la selva, con imágenes de los animales. Para mí eso es, [eso] representaba todo mi proceso personal de encuentro con la selva. De encuentro, era como que yo quería seguir, mostrar la ceremonia del curandero a través de las imágenes, pero realistas, claramente. Y dándole esta [revelación] del jaguar como fantasma, que es un poco la parte fantasma de nosotros, la parte fantasma de la selva, la parte que nosotros, en un modo, pensamos que estamos buscando. Pero está ahí, está siempre ahí presente.

 

ECR: Hay mucha gente caminando en el documental. Casi todos los personajes se introducen caminando, y están caminando ya sea en la expedición, o revisando el daño que han hecho los madereros, o jalando el fuego para incendiar. Siempre hay ese elemento del caminar. Y eso habla mucho del proceso...

MC: Sí, para mí la selva es caminar... 

Y un poco, bueno, la conocía así, pero es un caminar... La gente va a la sala porque tiene que hacer algo. No va a la selva para estar sentada. Generalmente es una zona de tránsito, la selva. O de vida, pero de trabajo, ¿no? Es como... Hablamos de selva-selva, después claramente [están] las comunidades indígenas que viven dentro de la selva, pero [eso] es otra cosa. Pero...

... el camino es un poco la simbología también,
el símbolo de la continua transformación
que la natura representa de modo increíble... 

En la natura tú ves siempre que todo es transformación, siempre se transforma. Después Rick Morales, al final del documental explica un poco este camino, dice que el hombre al final conquistó la tierra caminándola. Conoció toda la tierra caminándola, porque no habían otros medios, [...] al final fue todo caminándola. Y claro,

este poder del camino es un poder transformador también...

... de lo bueno o de lo malo, porque, por ejemplo, el hombre conoció toda la tierra, pero también la invadió toda, ¿no? Ahora somos sedentarios, no caminamos, y la estamos destruyendo más porque somos sedentarios, en un sentido... El camino físico, no solamente el mental, tiene un poder transformador, tiene un poder como de transformación. Y pienso que todos estamos en este proceso. [...] La vida misma es una transformación. [Pero], claramente, muchas cosas son involuntarias, no planeadas. No es que me dije, “Ah, quiero contar [la historia] con todos caminando.” Claramente no.

ECR: No, no se siente así.

MC: No, porque también, tú sabes,

... el trabajo del documental muchas veces es un trabajo de edición. 

En la edición tú encuentras muchísimas cosas, muchísimos significados, que cuando estabas grabando tú no los viste. Y cuando estás ahí, en la edición, tú los ves. Y pienso que la alquimia, el laboratorio alquímico de la edición es lo máximo. Ahí, de verdad, encuentras los símbolos que te nacen de las imágenes que tú estás poniendo ahí, junto a la otra. Esa... “¡Todos están caminando!" ¡Áyala, es la verdad! ¡Están caminando todos!” Sí, para mí... 

... la edición es un laboratorio de alquimia,
sí, totalmente... Estás buscando el oro.

ECR: Buscando el oro y buscando el éter.

MC: El éter y el Iapis [piedra en latín], la piedra filosofal. Sí, yo pienso que [la edición] tiene este secreto, porque [...], cuando estás en la edición, tú estás utilizando imágenes, contenidos, estás buscando siempre algo, estás siempre ahí como que “Quiero algo, algo más.” Estás buscando. “De todo esto, vamos a sacar algo.” Que después es la película claramente. Pero quieres que este algo salga, que se manifeste. Y pienso que tiene mucho que ver con la alquimia, [con] los laboratorios de alquimia. Pienso que sí, porque, en realidad,

... el arte o el cine es una forma de brujería.

Porque tú estás utilizando un material que va a influenciar a otras personas o que los lleva a un proceso o una ceremonia en tu película —ya sea divertida, ya sea triste, ya sea alegre— pero tú tienes un poder ahí en la mano, y depende de cómo lo moldeas, que le haces [experimentar] una ceremonia al público. Que le guste o no le guste [es otra cosa]. Es como que...

... el artista tiene un poco eso de curandero, en un sentido.

ECR: Sí, de crear este espacio puro, mitológico, de ensueño, donde tu audiencia se rinde, y se entrega a un juego de ilusión, de luces y sombras.

MC: Imagínate cuánta gente va al cine, a ver cine. Y me digo, “¿Qué es el cine, qué estoy mirando de verdad?” Todos dicen, “Ah, estás mirando una peli.” Sí, pero, va un poco más allá. No es solamente emocionarse o no emocionarse o pasar el tiempo. Es que hay algo ahí que te hace [experimentar] un proceso. Después, que reconozcas el proceso o no lo reconozcas... Pero,

la película siempre te va cambiando, 

Reconocer estas cosas finas que te va trabajando adentro no es fácil... Pero sientes que tiene este valor.

 

ECR: [Antes de comenzar la entrevista] me hablabas de la influencia [del psiquiatra y psicoanalista suizo] Carl Gustav Jung en tu trabajo. De las imágenes de Jung sobre la selva. Él también hablaba mucho de estos elementos espirituales.

MC: Sí... Bueno, hablar de Jung siempre es... Pero

Jung fue un gran explorador.
Explorador de la psique humana más que de la mente.

Y él entendió el hecho que todo lo que somos nosotros —que somos naturaleza en sí misma—, todos los procesos psicológicos, los pensamientos, las emociones, son elementos naturales. Entonces, claramente,

un pensamiento, una emoción, para él,
era como ver un animal en medio de la selva.

Y estos animales [son] independientes de tu persona, porque muchos de los pensamientos que tenemos no son voluntarios, son pensamientos involuntarios. Y se mueven independientes de tu persona. Es como cuando tú tienes un sueño, o cuando tienes una fase de pre-sueño, antes de dormir, muchas veces te empiezan imágenes en la cabeza, empieza a entrar un personaje... Y bueno, se mueve totalmente de un modo súper independiente de lo que tú quieras o no quieras. Tiene su dinámica: es un personaje que ni conoces tú. Es como que viene de la nada, y te habla, y dice cosas. Y si te despiertas y te das cuenta, dices “¿Y quién era ese? ¿Cómo puede este tomarse mi cabeza y moverse como quiere? ¿Cómo puede hacer las cosas que quiere?” Entonces, [Jung] entendió, es verdad, que los pensamientos, las emociones, todos los fenómenos psíquicos son independientes, en un modo. Es como observar una selva, entonces... Lo verdadero es, cómo dejar fluir estas cosas,

... saber que hay animales
que se mueven, y observarlos,
pero no intentar atraparlos.

Entender qué es el animal en sí mismo. Pero dejarlo. Tiene un poco, una forma de ecología psicológica... Dejar que sea un ambiente, y dejar que pasen los fenómenos, y observarlos para disfrutar de esta observación... Para conocerte... Mira que ahora parece súper interesante, porque...

... ahí empieza una aventura,
simplemente con la observación.

También cuando tú observas la naturaleza, ¡es una aventura! La contemplación es una aventura: quédate tres horas fijo, sentado a mirar los árboles... Primero tienes que sostener las tres horas, que es duro. Y empieza el pensamiento a irte a mil, empiezas, “¡No, yo tengo que hacer esto!” Es muy difícil. Es de verdad una aventura, un reto grande. Pero pienso que te restituye muchas cosas... Y pienso [...], no que se está olvidando, [sino] que hay poca atención sobre este tema.

ECR: Me hace recordar el paisajismo clásico chino, en el que a veces el artista contemplaba un paisaje, tres, cuatro, cinco horas, y luego iba a su estudio a pintarlo, no observándolo, sino a pintar el paisaje que había...

MC: ... recolectado en un sentido [en su contemplación]. Es lindo porque pienso que es otra actitud, otro tipo de degustación de la realidad:

... [buscar] el modo de que la realidad de verdad te hable,
y no reaccionar como nosotros hacemos siempre.

Porque nosotros, en general el ser humano, más el moderno, ¡y yo personalmente!, siento que muchas veces estoy siempre reaccionando. Estoy siempre como, ¡Bam bam!, reaccionando reaccionando reaccionando... Pero no dejo que la realidad me hable. Primero porque tengo miedo. Tengo miedo que el futuro no encaje con mi decisión. Entonces intento siempre modificar lo que está pasando. No le estoy dando el tiempo a la realidad de manifestarse y de hablarme con tranquilidad. Y no te das el tiempo de observar la respuesta de la realidad. Entonces estás siempre envuelto en reacciones, acciones, reacciones, acciones, reacciones, acciones... y siempre ansioso.

Y bueno, la naturaleza te lleva [a un estado de] tranquilidad. Porque, claramente, si te queda mucho tiempo [en la naturaleza], más que todo no tienes celulares, no tienes nada. Entonces entras en una vaina como de procesos fuertes, como también de aburrimiento, de querer hacer algo, de cansancio. Pero te está llevando a un proceso que tú no reconoces. Y realmente, cuando tú sales [de la naturaleza], ¡PUF!, estás súper, como ¡WUUM!, te sale la energía, estás fuerte, como que...

... te comes el mundo cuando sales de la naturaleza. 
Y eso es lindo. 

ECR: Y sin embargo, en Panamá, donde has hecho este documental, y lo vemos en algunos de tus personajes, la sensación de la naturaleza y de la selva sobre todo es de peligro...

MC: De riesgo.

ECR: … de riesgo, de accidentes, y por lo tanto [nuestra reacción es] querer controlar y neutralizar, destruir la naturaleza.

MC: Sí, bueno, Darién...

Para toda la gente en Panamá,
Darién es un lugar súper peligroso.
¡Ahh, después de Chepo está El Monstruo!

La gente tiene mucho miedo. Pero en realidad... primero Darién no es así. No es todo selva. Para ver la selva tienes que caminar mucho e irte muy adentro. ¡Una pena! Pero la selva no es tan, tan sencilla de ver. Y del otro lado, sí, es un miedo que llega seguramente de lo que era Darién antes: zona militar, acá no se pasa, las calles súper feas. Entonces, un poco también,

... hubo una construcción del miedo de un lugar.
Pienso que por necesidades estratégicas o de control.

Pero la gente es muy amable, como primera cosa. Y después, bueno, no es tan peligroso como parece. La guerrilla, no es que tú das un paso en la selva y encuentras la guerrilla. No es tan fácil de encontrar. No la guerrilla, los narcos. No es fácil encontrar narcos. Puede pasar, pero en lugares muy, muy lejanos, que nunca tú vas allá... Y generalmente caminando, si tienes una expedición, claro, te puede pasar algo, pero generalmente no vas solo. Vas siempre con una guía o un guía indígena, entonces... Claro, es peligroso, si te rompes una pierna, algo pasa. Pero, no es que tú entras [a la selva] y hay serpientes que te muerden, hay arañas.

La selva es mucho más tranquila de lo que pensamos.

Entonces sí es un poco un mito que se construyó sobre el Darién. Y en realidad es fuerte, porque para llegar a Darién, en tiempo, es mucho menos que llegar a Las Tablas, por ejemplo. Y la carretera está súper bien ahorita. Son lugares a los que tú puedes acceder en modo súper fácil. Pero sí, la gente se quedó con el mito. ¡Nadie va por allá! Y tampoco hay ONGs [organizaciones no gubernamentales] que... [es decir,] hay todo [tipo] de ONGs que trabajan por allá, para [prevenir] la deforestación, por otra vaina, bla bla bla... [Pero] ¡no hay nadie allá! La gente va un día en carro, dos días en carro, todo lindo, todo cool, ¡y se van! Tú cuando estás allá no ves gente que está trabajando ahí de verdad. Sí, pocos, pero no hay gente que está ahí haciendo cosas como proyectos y dándoles seguimiento... Entran y se van. Y entran con todas las comodidades y se van con todas las comodidades.

 

ECR: Hay algo que me gusta mucho de tu documental. Estás viendo a personajes muy diferentes, cada uno con su visión de la selva y algunos con una visión muy destructiva. [Sin embargo,] uno no siente que tú los que están juzgando, [pero] tampoco los eximes. O sea, hay un balance ahí con los campesinos que están quemando, con los taladores...

MC: Me parece que todos tienen una razón para hacer las cosas. Y muchas de las razones a veces son inconscientes. A veces simplemente uno se encuentra en una modalidad que no puede ser diferente. No veo otra modalidad y por eso se hacen las cosas. Pero más que eso, es el hecho de reconocer que

... no hay una culpabilidad.
Puede ser que haya inconsciencia,

... pero no se puede culpar a la gente de hacer las cosas [que hacen]. Se puede observar la inconsciencia, dónde está, la ignorancia, e intentar de ayudar [a la persona] a superar esta inconsciencia o esperar que la vida le enseña a superarla, o empujar al gobierno para que [combata] una ignorancia y para que pueda dar instrumentos para que ellos puedan buscar otro tipo de soluciones.

Claramente, hay también una obligación ética. También he dicho que, “Bueno, si tú sabes [que está mal,] tienes que empezar a hacer algo.” Pero no te puedo juzgar como persona, porque cuántas cosas yo también hago, o que sé que no hago...

Pero hay un tema [que va] un poco más allá. El hecho de ser un documental, me parece que...

... el documental no es un acto de juzgar,
o de conseguir respuestas:

el documental, para mí, es un modo de observar la realidad y ver cuántas realidades hay adentro, y cuál es, al final, este espacio donde se mueven estas realidades, para entender un poco cuál es el valor real de la realidad que quiero ver. Entonces, si yo entiendo al “malo” en un modo que está actuando mal, pero entiendo que lo está haciendo porque, bueno, por mil cosas, [porque] es su camino. Y si lo pongo frente a otras personas, claro, entiendo algo más. Estoy intentando ver algo en el centro con este perímetro de gente que se mueve, pero estoy intentando ver cómo es.

Es cómo la meditación:

tú observas las cosas como [si fueran] pensamientos, que no tienes que juzgar. Para conocerte, tú no tienes que controlar estos pensamientos, tienes que observarlos. Si piensas, “¡Ah no, este pensamiento no es bueno!”, estás controlando, entonces no estás haciendo un experimento científico contigo mismo, porque estás poniendo un filtro adelante. Entonces no te estás mirando como tú eres de verdad. Tienes una idea de lo que tú quieres ser, está persiguiendo esta idea de lo que tú quieres ser, pero no de quién eres tú. Tienes que entender quién eres tú, entonces tienes que observarte libremente. Y así es con un lugar o una experiencia o un personaje: tienes que expresarlo por lo que es para entenderlo, porque si no, no lo podemos entender. Si en un documental quiero exponer mi tesis, estoy falsificando la realidad. 

ECR: Entonces vas al reino de la ficción.

MC: Sí, y es un reino bueno, me estás diciendo lo que tú quieres decir, pero es otra hipótesis...

A mí me gusta el documental
cuando se queda como una pregunta fuerte...

No sé si en Tierra adentro llego a tener una pregunta fuerte, pero me parece interesante empezar con misterio y terminar con misterio, como quien tiene una pregunta ahí fuerte que te sigue con la exploración.

 

ECR: Antes de comenzar, hablamos un poquito sobre la discusión que se está dando ahora sobre el cambio climático. Me decías que no estás 100% de acuerdo con esta discusión, de los que lo niegan y quienes los critican.

MC: Lo digo así, de un modo totalmente personal y como lo siento yo. Me parece —y lo veo cuando lo hago yo, más que todo— que cuando yo empiezo a ver el cambio climático [y digo], “¡Ah, el cambio climático, tenemos que cambiar!”, me parece que esta modalidad tiene tanta insensibilidad como los que no entienden que hay un cambio climático. Estamos perdiendo un tema un poco más profundo, que es las relaciones de verdad que tenemos con la naturaleza. No las relaciones simplemente de qué consumimos o cómo consumimos, [sino] a relación verdadera. Que al final es una relación totalmente interior. Porque no es solamente el hecho de poder observar un atardecer bonito y [decir], “¡Ah, qué bonito, ah, la naturaleza, qué linda!” Yo siento que es siempre... 

una actitud de división
entre nosotros y lo que es naturaleza.
Todavía no llegamos a unificar estos conceptos,
que la naturaleza somos nosotros de verdad...

Porque, como estaba diciendo antes, todo sobre cómo funcionamos nosotros, es total naturaleza. Los movimientos psíquicos, las emociones, es todo natural. Entonces, cómo yo me relaciono con el mundo natural: eso va a explicitar mi actitud conmigo mismo y con los otros.

Siento que el cambio climático no es solamente una pregunta de “¿Podemos sobrevivir o no sobrevivir?” O de “¡No, el hombre es una mierda, que se acabe todo!” Tampoco así. Puede ser que hay otro tema: “¿Cómo estoy viviendo de verdad dentro de la vida?” Ok, el consumismo es una mierda. Pero, ¿de verdad soy no consumista, o lo soy tan adentro, soy tan consumista que no puedo parar esta vaina? ¿Y cómo me estoy portando cada día? Me estoy portando como una persona que está en un sistema consumista porque es consumista. Él mismo. No es que el sistema es consumista y tú no. Tú lo eres en cuanto al sistema. Entonces ahí hay, yo pienso, un reto muy grande, que son las preguntas que llegan con el cambio climático: 

¿Quién eres tú?
¿Cómo estás viviendo?
¿Qué ritmo estás teniendo con la vida?
¿Cuántas cosas observamos de la vida, de la realidad?

¿Cómo observamos la realidad? ¿Qué relaciones tenemos con ella? ¿Tenemos una relación con la realidad y con la naturaleza o no la tenemos? ¿Escuchamos respuestas o no las escuchamos? ¿Le hacemos preguntas o no se las hacemos? Yo pienso que hay lenguajes que no conocemos todavía y que son lenguajes ahí, presentes, pero que todavía no accedemos porque todavía no estamos abiertos para acceder a ese tipo de lenguaje. Pero no hay nada de místico. Es muy lógico, es simplemente una cosa de apertura, de sensibilidad. Como parar un poco la parte del pensamiento para conectarse con otras cosas.

 

ECR: Quería volver a tu infancia: mencionas que creciste en el primer pueblo...

MC: … donde nacen los Alpes, es decir, ¡lo uso poéticamente!

ECR: Asumo que fue una infancia con mucho contacto con otra naturaleza, con el frío, con la nieve, con el hielo, con los bosques templados y demás. ¿Qué pasó allí, en esa relación tuya con esa naturaleza, que te preparó o te llevó a esta otra naturaleza tan diferente?

MC: Linda pregunta, linda curiosidad la tuya. Ahorita, por ejemplo, digo que nací en un lugar donde nacen los Alpes. Lo digo porque antes, hace años, me preguntaban [de dónde vienes] y decía, “Nací en Varese, una ciudad cerca de Milán.” Y después de mucho tiempo acá, haciendo experiencia en la tierra, conociendo también las culturas indígenas, pensé mucho en ello. Y cuando regresé a mi casa, yo tenías muchas ganas de ir a caminar por mis montañas. Me dije, “Ésta es mi tierra, ésta de verdad, yo la siento mi tierra.” Ahí está la primera montañita de mil metros. Y ahí empiezan bosques, otras montañas, lagos, se ven los Alpes. Y es muy fuerte porque no es urbanizado, hay bastante bosque, bosque lindo. Claro, con pueblos y todo, pero bastante... Entonces, cuando ahora me preguntan de dónde vengo, digo “Bueno, vengo del pueblo donde empiezan los Alpes. Donde empiezan de verdad.” También la selva acá me ayudó mucho, las exploraciones que hice acá, y no solamente acá pero en el mundo, me dieron [la fuerza] de reconocer la tierra de uno mismo. Aunque se trate de algunos lugares que nos son increíblemente famosos, por ser el más alto del mundo, por ser el más desértico del mundo, pero porque son lo que son: mil metros de montaña, un bosque que nadie conoce. ¿Pero cuántos lugares de este tipo son más salvajes que los más conocidos? Se vuelven lugares muy misteriosos también... Siempre tuve un llamado muy fuerte. No soy el tipo que está siempre en medio de la naturaleza, en expediciones, para nada. Pero... 

... siempre me llamó mucho la atención
la naturaleza porque es lo que es.

Cuando estaba chiquito, me sentía como un inepto, como que no entendía la sociedad: cómo se movía, cómo eran sus cosas... Después, cuando hice la universidad, cuando tenía que ir a trabajar, me decía, “Chucha, no lo entiendo. Este mundo no lo entiendo.”

ECR: ¿El mundo social, dices tú?

MC: Sí, el mundo social, la vaina, “¡Puta, no lo entiendo!” Como que era una estructura así, rara, que no entendía. [Pero] cuando iba a la naturaleza, para mí todo era claro, todo era lo que era. Y digo, “Esta vaina es como es desde siempre.” Entonces pienso que la conexión que tú tienes con la naturaleza es linda porque tú tienes que ver con algo que es lo que es, y que no está escondiendo nada. O que no tienes que descifrar. Tienes que conocerla, pero no la tienes que descifrar para entender lo que es.

ECR: No está codificada.

MC: Claro, porque nosotros,

... nuestra sociedad
es una abstracción. Y siendo una abstracción,
siempre tienes que decodificarla para entenderla.
La naturaleza no es así.

Tienes que conocer su lenguaje, que puede ser complejo, el de la naturaleza, pero no hay que decodificarlo. No hay que, de la abstracción, llegar a la realidad. Es lo que es. Y siento que eso tiene una fuerza que nada tiene. Cuando tú estás ahí en medio, en lugares así, puros... Tiene una fuerza, es salvaje, tiene una energía así, nueva. Así, presente, que es difícil de explicar. Y lo lindo es conectarse con ese tipo de energía, que no tiene pasado ni futuro, y eso a mí siempre me encantó.

 

ECR: ¿Tienes un nuevo proyecto que vas a presentar en Rotterdam?

MC: Estoy presentando un nuevo proyecto que llevamos al Netherlands Film Festival por medio de IFFR Curaçao [asociado al IFF Rotterdam]. Cuando gané en Curaçao, [gané] la invitación a Rotterdam, y además había un boost programme, un programa de aceleración para un nuevo proyecto. Entonces presenté este nuevo proyecto en Utrecht, en el Netherlands Film Festival, y tengo otros cinco días de “aceleración”, vamos a verlo así, para un nuevo proyecto. El nuevo proyecto se llama Luminoso espacio salvaje y es un filme documental sobre las relaciones que tenemos con los espacios extremos que no podemos ver. El espacio que está fuera de la Tierra, el espacio de la muerte y el espacio interior. Es una exploración personal sobre este espacio que no se ve, pero que existe, como el espacio de la muerte, por ejemplo, un espacio no biológico. Pero muchas de las personas que regresan de la muerte, que tienen lo que se llama near-death experience [NDE, experiencia cercana a la muerte], hablan de esta experiencia de vivir en un espacio muy diferente al de nosotros, que no es un espacio biológico. Entonces, claro, hablo de este espacio; del espacio fuera de la Tierra que nosotros no podemos conocer, pero que está ahí. Me da la curiosidad de ver cuánto de la percepción de estar afuera de la Tierra, es la misma percepción [que tienen] las personas que mueren cuando mueren, que van fuera de la Tierra. Y después el espacio interior, porque claramente es otro espacio que nosotros no conocemos y que es otro universo que vamos a explorar. Entonces estoy buscando historias para hablar de este espacio, que es el protagonista del documental, ese espacio que para mí es luminoso y salvaje...
 

Enrique Castro Ríos
enrique@iffpanama.org