CALENTANDO MOTORES PA’ TI: “CONDUCTA”

Enrique Castro Ríos

Conducta, Cuba 2014, de Ernesto Daranas Serrano

A exhibirse este sábado 8 de febrero a las 7:00 p.m.
en el Mirador del Pacífico de la Cinta Costera I

 

Avance de Conducta en el canal YouTube de Premios PLATINO Xcaret.

¿Qué significa ser niño en la segunda década del siglo 21? ¿Y serlo en Cuba, a cincuenta y cinco años del triunfo de su Revolución?[1] ¿Qué papel juegan la escuela, el maestro, la maestra, en el porvenir de cada niña o niño? Son apenas tres de las muchas “preguntas fuertes”[2] que nos deja Conducta, un desafiante retrato en ficción con fuerte dosis documental que Ernesto Daranas Serrano realiza en torno a la vulnerabilidad de la infancia.  

A manera de coming of age film,[3] sub-género cinematográfico y literario donde un o una joven o busca o es llevadå[4] a alcanzar su madurez, Conducta nos confronta no con la adultez que explora unå adolescente mayor sino con la madurez que debe alcanzar un niño preadolescente que ya está asumiendo las duras responsabilidades de un adulto, para no ser destrozado por éstas.

Basta; no quiero narrar la historia, para eso está Conducta, y las películas se expresan por medio de un ritmo o dosificación en la develación de su información que los spoilers y muchas reseñas violentan. Incluso el momento —y la manera— en el que se nos presenta el nombre del protagonista ha sido ponderado y trabajado con esmero por Daranas y sus cómplices, pues el guion de Conducta, a su crédito, así como el casting o selección de intérpretes, es producto de un intenso trabajo colaborativo bajo su sabio liderazgo.

En Conducta destacan poderosamente las interpretaciones de niñas y niños preparados magistralmente para vivir sus personajes y compartirlås con nosotrås no desde la piel sino desde sus tripas —y vivencias personales—. Esto es fundamental: en Panamá hemos confundido el verbo actuar con “pretender” o “representar” decimonónicamente, à la Comédie-Française, cuando bien nos dice la RAE hoyo en una:

actuar 
1. intr. Dicho de una persona o de una cosa: Ejercer actos propios de su naturaleza.[5] [mi énfasis]

Para lograrlo, Daranas y su directora de casting Mariela López le dieron un giro al acercamiento tradicional de la búsqueda de intérpretes. En palabras del propio Daranas:

“Comenzamos por un casting masivo al que fueron miles de niños, la mayoría traídos por sus padres. Nos sirvió para entender que los muchachos que buscábamos no nos iban a llegar por esa vía. Fue entonces que los siete estudiantes de la FAMCA [Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual, que junto con Daranas elaboraron el guion a manera de película-taller] comenzaron el verdadero casting de Conducta recorriendo, una por una, las [escuelas] primarias y secundarias de Cerro, Centro Habana y Habana Vieja. Así logramos conformar un excelente grupo de muchachos, algunos de ellos con problemáticas muy similares a las que abordábamos y que hicieron muchos aportes a la historia. Mariela López, nuestra directora de casting, fue muy importante en este proceso.” [6]

 

La naturalidad con la que estas niñas y niños se expresan fue apoyada también por un trabajo de cámara, sabio y humilde a la vez, que enfatiza encuadres con planos medios abiertos y primeros planos,[7] logrados por medio de telefotos, lentes que permiten que la cámara y el equipo humano que la opera se mantengan distantes de lås intérpretes, respetando su espacio e involucrando los elementos humanos y urbanos que naturalmente les rodean. Conducta misma, me atrevo a decirlo, es un ensayo o estudio sobre el uso narrativo del teleobjetivo. Citando a Alejandro Pérez, director de fotografía de Conducta:

“Era tan fuerte, tan interesante, tan dura [la historia] que le propuse [a Ernesto Daranas] no diluirnos en grandes planos generales, ni en ningún tipo de virtuosismo, sino concentrarnos en los planos medios y en los primeros planos de los actores. Trabajar la película, a nivel visual, con muchos telefotos.

“Quería que los fondos tuvieran una presencia, pero no [que] se convirtieran en los protagonistas, sino que [los protagonistas] fueran los actores y la historia contada. A esta película le iba muy bien este tipo de fotografía. Es muy naturalista, con una luz muy realista.” [8]

Los teleobjetivos también tienen la cualidad de comprimir o aplanar la perspectiva, “contrayendo” o achatando la distancia entre las personas y los objetos cercanos, intermedios y lejanos a cámara; y de disminuir la profundidad de campo o distancia(s) que se encuentra(n) en foco en una toma. En Conducta estas cualidades contribuyen a retratar Habana Vieja de manera más afín a como la experimentan sus habitantes, evitando el esteticismo pro-turístico, con hermosas pero apretadas fugas de un sólo punto que saturan el cuadro de la actividad humana típica a las calles de este barrio sin distraer nuestra atención de sus maravillosos protagonistas.

Tristemente para el cine de Cuba e indirectamente también para el de Panamá, Conducta marcó el último trabajo de Alina Rodríguez, extraordinaria actriz cubana que estuvo en nuestro país como intérprete y preparadora actoral de Salsipuedes (Panamá 2016, de Ricardo Aguilar Navarro y Manuel Rodríguez), y quien falleció al año siguiente de su trabajo en Conducta. Es un honor tenerla nuevamente con nosotrås, en la efímera manifestación de su hermoso trabajo gracias a la magia de una pantalla de cine.

 

Enrique Castro Ríos
enrique@iffpanama.org

 

[1]  Cuento los años de 1959 a 2014, cuando se estrena Conducta en La Habana.
[2]  Me apropio aquí de la frase del cineasta Mauro Colombo, director de Tierra adentro, durante nuestra conversación tras la selección de su filme en la sección Bright Future del 49. IFF Rotterdam 2020: “A mí me gusta el documental cuando te deja como una pregunta fuerte.” https://www.iffpanama.org/es/blog/cancha-larga-cine-es-alquimia-y-brujeria
[3]  Este género, que ha producido hermosos filmes a través de la historia del cine, es abusado hoy día por el pastoso cine comercial hollywoodense para representar a treintones y cuarentones atrapados en una adolescencia perpetua, producto de su desaprovechado entitlement (asumido privilegio socio-racial), reingresando a su mundo de discriminación positiva. Esto contrasta con filmes como la presente Conducta, la libanesa Capernaum (2018, de Nadine Labaki), o Beasts of No Nation (EEUU-Ghana 2015, de Cary Joji Fukunaga), en las que niños deben convertirse en adultos o perecer, ya sea simbólica o literalmente.
[4]  Me repito, pero me parece importante: en esta torpe búsqueda por un idioma inclusivo, en la que la tan de moda “x” me suena visualmente a error y censura, propongo por ahora la “o” noruega, que se escribe “å”.
[5]  Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española, https://dle.rae.es/actuar?m=form
[6] Ernesto Daranas Serrano, director de Conducta, en entrevista a Paquita de Armas Fonseca: «Estrenan película de Daranas: Que cada uno le otorgue su propio sentido». p. Cubadebate. Originalmente del 6 de febrero de 2014, consultado el 6.2.2020. http://www.cubadebate.cu/noticias/2014/02/06/estrenan-hoy-pelicula-de-daranas-que-cada-uno-le-otorgue-su-propio-sentido/#.XjxE3hdKhTZ
[7] Planos cinematográficos que se centran en la persona como individuo, o en la relación de dos o tres individuos. El plano medio (PM) encuadra a un intérprete desde arriba de su coronilla hasta su cintura, y el primer plano (PP) desde arriba de su coronilla hasta sus hombros.
[8] Alejandro Pérez, director de fotografía de Conducta, en entrevista a Aline Marie Rodríguez: «Un chama detrás de las cámaras». p. La Jiribilla. Originalmente del 1-7 marzo del 2014, consultado el 6.2.2020. https://web.archive.org/web/20180222045829/http://epoca2.lajiribilla.cu/articulo/7135/un-chama-detras-de-las-camaras