CALENTANDO MOTORES PA’ TI: “ANINA”

Enrique Castro Ríos

Anina, Uruguay-Colombia 2013, de Alfredo Soderguit
Adaptación de Federico Ivanier de la novela infantil Anina Yatay Salas
del escritor y dibujante uruguayo Sergio López Suárez

Exhibida el domingo 9 de febrero a las 7:00 p.m.
en el Mirador del Pacífico de la Cinta Costera I

 

Avance de Anina en el canal YouTube de Premios PLATINO Xcaret

Anina narra la historia de Anina, una niña de diez años que recibe “el castigo más raro de la historia de los castigos raros”.

Pero antes de comenzar a escribir, cito dos definiciones del DLE o Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española o RAE que considero importantes para disfrutar Anina, una inteligente y lúcida animación para niñås (y conste que no soy ni purista ni realista, es decir, “Off with their heads!”, los reyes a la guillotina):

palíndromo
Del griego παλίνδρομος palíndromos ‘que recorre a la inversa’.

1. m. Palabra o frase cuyas letras están dispuestas de tal manera que resulta la misma leída de izquierda a derecha que de derecha a izquierda; p. ej., anilina; dábale arroz a la zorra el abad.

capicúa
Del cat. capicua, y este de cap i cua ‘cabeza y cola’.
1
. m. Número que es igual leído de izquierda a derecha que de derecha a izquierda; p. ej., el 1331. U. t. c. adj.
2. m. Billete, boleto, etc., cuyo número es capicúa. U. t. c. adj.
3. m. En el juego del dominó, modo de ganar con una ficha que puede colocarse en cualquiera de los dos extremos.

Y cat. en la barra etimológica de capicúa se refiere al català o catalán.

Ahora sí, comienzo:

En Panamá debiéramos tener nuestra propia palabra para “palíndromo”, algo así como “ayayaya”, siendo nuestra complicada y contradictoria separación de Colombia, y el papel que jugara un tal Theodore “Teddy” Roosevelt en ella, el origen de uno de los palíndromos más famosos —o infames, más bien— del idioma inglés:

>> A MAN A PLAN A CANAL PANAMA >>

<< AMANAP LANAC A NALP A NAM A <<

Sin mencionar el hecho de que, pre- o post-canal, somos la nación capicúa-palindrómica por excelencia, nación möbius primal, con animales, plantas y gentes en un eterno idivení por nuestras tierras, aguas y aires. Idivení siendo, claro, la pronunciación azuerense de “ir y venir”, que suena sospechosamente capicúa sin serlo.

Y este aparente non sequitur a Anina, una ingeniosa comedia dramático-fantástica de una niña con un triple nombre palíndromo-capicúa —Anina Yatay Salas— producto de un papá excesivamente cabezón (léase, cerebral, y que encima, ¡oh no!, trata a su hija de diez como un ser pensante), trae a colación otro tema de este bello filme: cómo dos personas, o dos naciones, pueden caer en conflicto por sus lecturas discordes de un mismo evento.

En el caso de los EEUU y Panamá, bueno, ahí sí canto foul y bullying, ad nauseam (y auto-bullying codependiente, porque encima les adoramos). Pero Anina el filme nos muestra cómo el conflicto entre Anina y Yisel, que pudiera malinterpretarse como bullying, es más un malentendido producto de su falta de comunicación y su ignorancia de la realidad ajena. El filme sigue las reflexiones de Anina producto de su pelea con Yisel y subsiguiente castigo, hilo conductor de la película, que la llevan a cuestionar sus propias percepciones e intenciones para con las personas que la rodean.

Bellamente animada con una estética y estilo muy propios, Anina se abre a introducir y jugar con otros estilos en escenas específicas e incluye, incluso, una toma de pietaje “real” en el espejo retrovisor de un autobús en movimiento. Esta sagaz atención al detalle, como también al movimiento —la animación o proceso de dar aliento y vida al avance y bamboleo de los autobuses, por ejemplo, es sublime— la hacen visualmente tan inteligente como lo es en sus diálogos y sus giros dramáticos. Las fachadas de los edificios, las texturas de objetos y personas están excepcionalmente logradas y juegan con un mundo que oscila entre lo bi- y tri-dimensional  y coquetea con lo realista y lo fantástico. Anina es un bello filme, y si usted desea crecer y pensar al disfrutar y que sus hijås también lo hagan, lléveles a este hermoso viaje por un Montevideo capicúa y una semana de locura en la animada vida de Anina.

 

Enrique Castro Ríos
enrique@iffpanama.org